Susana Díaz Pacheco Presidenta de la Junta de Andalucía

Susana Díaz Pacheco
Presidenta de la Junta de Andalucía

Conmemorar el hecho histórico de los mil años transcurridos desde que Granada surgiera como ciudad, y como capital de reino, es un hecho singular y dichoso. También es necesario. Se convierte en un momento de reflexión para los andaluces acerca de nuestra identidad y de los valores culturales en los que se ha cimentado.

Procurar que el respeto a la Historia se mantenga, y que lo que contiene sea conocido y valorado, es uno de los deberes públicos más honrosos, pues hacerlo así nos indica nuestras señas de identidad, sobre todo cuando, como en tantos otros casos, esas señas señalan aperturas y amplias relaciones culturales y sirven, además, para valorar un espléndido legado artístico, ya milenario, que convive con nosotros, que nos honra y por el que hemos de velar.

Diversas y completas están siendo las actividades organizadas por el Consorcio para la Conmemoración del Primer Milenio de la Fundación del Reino de Granada, iniciadas en 2011, culminadas durante 2013, y en ocasiones prolongadas hasta los primeros meses de 2014.

Estas actividades conmemorativas del Primer Milenio del Reino de Granada, en cierto modo, culminan con la exposición «Arte y culturas de al-Andalus. El Poder de la Alhambra». La exposición, junto a contenidos espléndidos de la herencia cultural y artística andalusí, ofrece la dimensión extraordinaria de tener como sede el lugar único de la Alhambra. Al mencionarla, no puedo dejar de recordar algunos de los continuos encomios que durante siglos han ensalzado este enclave magnífico, que sigue siendo emblema de encuentros entre Oriente y Occidente, Norte y Sur, y lugar de una belleza extraordinaria. Palacio único, y paisaje de encanto. Permítaseme recordar sólo dos casos de poetas extasiados ante la Alhambra: para Víctor Hugo en sus Orientales (1828), la Alhambra es: «Palais que les génies ont doré comme un rêve…», Y, sin quedarse atrás, para José Zorrilla, el romántico, en su poema Granada, la Alhambra sustenta de manera implícita su panegírico: «¡Granada! Ciudad bendita…. Paraíso de la tierra!».

Los testimonios que valoran cuanto la Alhambra es y representa resultan casi infinitos, perte- necen a todas la épocas y son universales. Y la Alhambra es Granada, y Granada es en gran parte la Alhambra, en el imaginario y en los intereses colectivos.

Debo felicitar a Granada y a su Reino por este cumpleaños milenario, y debo dar la enhorabuena por su colaboración y su trabajo a todos los que han participado. Bienvenidos quienes visiten esta exposición «Arte y culturas de al-Andalus. El Poder de la Alhambra», y quienes se sumen a sus propuestas de culturas compartidas, de reconocimientos patrimoniales y artísticos, y de relaciones de paz entre todos los seres humanos, convocados por sentimientos compartidos hacia símbolos históricos que, por encima de conflictos y precisamente por superarlos, proyectan sus mensajes de concordia en el presente y en el futuro.