Luciano Alonso Alonso Consejero de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía Presidente del Patronato de la Alhambra y Generalife

Luciano Alonso Alonso
Consejero de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía
Presidente del Patronato de la Alhambra y Generalife

Fue en 1992, cuando por última vez se celebró en la Alhambra una exposición dedicada monográficamente a al-Andalus, precisamente con el mismo título principal que la que presentamos ahora «Arte y culturas de al-Andalus», pero con el subtítulo «Las artes islámicas en España». En aquel entonces, se llevó a cabo en colaboración con el Metropolitan Museum de Nueva York y se reunieron piezas venidas de colecciones de todo el mundo. Más de veinte años después, en la Alhambra se vuelve a reunir una colección de objetos singulares del periodo andalusí. La ocasión lo merece. La celebración del milenario de la fundación del Reino de Granada supone la oportunidad de llevar a cabo una puesta al día sobre esta época, a la luz de los hallazgos arqueológicos y de los estudios que, durante estas décadas, han ido modificando en buena parte el conocimiento que se tenía sobre el Reino de Granada, desde su fundación hasta su ocaso. Estamos pues ante una magnífica ocasión para redescubrir esta época.

La historia nos da mil razones para sentirnos orgullosos de nuestra identidad y otorga al patri- monio histórico un importante papel como elemento de cohesión, que nos recuerda que somos la suma de las culturas que han habitado estas tierras andaluzas. Cada una de ellas ha aportado sus singularidades, forjando el carácter de un pueblo acogedor y respetuoso con sus tradiciones e historia.

La Alhambra, a la vez el continente y parte fundamental del contenido de esta exposición, que fue testigo mudo del auge y declive de este reino, desde que era tan solo un hisn o torre para la defensa, hasta convertirse en una ciudad palatina, orgullo de una dinastía, se ha convertido hoy en símbolo de interculturalidad, donde las manifestaciones artísticas de culturas tan dispares como la islámica o la castellana se encuentran en perfecta simbiosis. Estas culturas demostraron su profunda admiración, y así lo evidencia el hecho de que el sultán Mu¬ammad V programase en una de las principales estancias de su «jardín feliz» pinturas de estilo gótico que representan a su propia dinastía e incorporan escenas e iconografías ajenas por completo a la figuración islámica, anicónica por otra parte. Del lado contrario, y siglos más tarde, el emperador Carlos V, durante su estancia en Granada tras sus esponsales en la primavera de 1526, ideó la construcción de un moderno palacio –que encomendó al artista Pedro Machuca–, cargado de simbología como metáfora del poder, que recibió el nombre de casa real «nueva», en relación a la casa real «vieja», es decir, a los Palacios Nazaríes, que obviamente el monarca quiso integrar a su residencia como reconocimiento al refinamiento de la cultura precedente. En este sentido, mención especial merece un espacio que, aunque conocido, pasa generalmente desapercibido en el monumento: se trata del encuentro de dos edificios en el ángulo noreste del palacio de Carlos V y el pórtico orientado al norte del patio de los Arrayanes, un lugar desprovisto de ornamentación, donde la familiaridad de la fábrica de ladrillo y la de la cantería crea un espacio de simbiosis único y mágico. Será esta exposición la ocasión perfecta para que el visitante lo conozca, gracias a una pequeña intervención que permitirá mantener la comunicación entre el palacio de Carlos V y el patio de los Arrayanes para la contemplación de ambos espacios.

El esfuerzo conjunto que se ha realizado para reunir piezas de extraordinario valor plástico e histórico, unido a la visión integradora y completa que se ofrece de la época y de sus culturas, y la valoración de la Alhambra como alcázar del poder, así como de su capacidad evocadora hasta la actualidad, conociéndola a través de unas claves precisas para su interpretación, permitirán redescubrir el Reino de Granada mil años después. Nuestra gratitud a todos los que lo han hecho posible.